domingo, 23 de noviembre de 2014

Rock que se vivió a flor de piel

Virtuoso de la guitarra con una gran voz.
Eran las cinco de las tarde y ya para entonces un gran grupo de muchachas se encontraba ansioso por el show, haciendo fila para entrar al venue (La Rural). Alrededor de las ocho de la noche comenzó la banda soporte, a la que no deseo mencionar por un mero sentido de que no soy fan de la misma, por ende no hare publicidad de su show, pero para que la logre ubicar: es la banda del hijo de Fabio Posca. Pasadas las nueve, la excitación o “manija” que el público tenia culmino al apagarse las luces y ver entrar a Jake Bugg al centro del escenario.

Jake es conocido por ser un rock-star no muy extrovertido, sino mas bien recatado, pero siempre demostrando con toda intensidad su virtuosismo con la guitarra, acompañado con una gran voz. Así fue todo el concierto realmente. Desde que comenzó con Messed Up Kids de su disco “Shangri La”, el dio todo lo mejor de si, brindando entonces un espectáculo impresionante.
La energía del show, más allá de que hubo temas que eran “lentos”, fue la de un show de rock de antaño, en donde solo se escucha y se vive la música, sin tener nada mas que eso. Jake apenas hablo con el publico, pero mostró no ser antipático al dejar espacios para que el publico pudiese cantar con el.
Hubo un momento realmente emocionante y fue cuando antes de cerrar el show, canto Broken, perteneciente a su primer disco homónimo. La melodía, la letra y aquella única luz blanca que lo ilumino mientras la cantaba, nos transporto a toda la audiencia a un mundo aparte del que se estaba viviendo, uno en el cual se sentía a flor de piel lo que aquella composición transmitía. En lo personal, siendo un gran admirador del cantautor, sentí por un momento que iba a esbozar unas lágrimas debido a la sensibilidad que se percibía en el ambiente.  

Foto subida por @FernoVigo
Gracias a Dios y al destino, pude conocerlo en persona antes del show y confirme que el realmente es un hombrecito sencillo y tímido. A pesar del escaso tiempo que pude pasar con el, lo disfrute enormemente. Demostró ser un artista realmente humilde, para tener tanta fama con tan solo veinte años y una legión de mujeres fanáticas de el. Creo que no hay que confundir su personalidad recatada con que el sea “amargo”, porque el realmente quiere a sus fans y disfruta cada segundo en el escenario. Y esto no es algo que te lo transmite tete a tete, sino que lo hace cada vez que toca en vivo.

En resumen, gran show. Muy completo y plagado de virtuosismo por parte de el y su banda que lo supo acompañar excelentemente. Para ser la tercera vez que visita el país, el lugar estaba bastante poblado. Una buena señal para que vuelva pronto, ya que Jake Bugg es un artista que no importa cuantas veces lo veas, siempre vas a querer más.


Lo esperamos con los brazos abiertos.